AGUILA BICEFALA

Por: José Ranulfo Torres Castillo

EL PRINCIPITO EGOÍSTA EN EL PAÍS DE LOS CORAZONES

En una lejana comarca en forma de corazón de cuyo nombre no quiero acordarme, gobernaba un principito egoísta maestro en el arte de la retórica y la demagogia, que había logrado embaucar al futuro Rey del País de los Corazones, un viejo sabio y carismático que era admirado hasta las fronteras más lejanas del Reino.

Desde los primeros años de su gobierno en La Comarca, el principito egoísta hizo creer a todo el reino que su comarca estaba prosperando como nunca, cuando la realidad era totalmente opuesta. Enseñoreado en el diminuto pedazo de tierra que gobernaba, el poder le fue pudriendo su corazón con el paso del tiempo. En su egocentrismo por adquirir más poder, no se dio cuenta que poco a poco abandonaba a su suerte a los aldeanos de La Comarca, llegando al punto de escasear el agua por semanas en Villa Conejo, la ciudad capital. Además, Villa Conejo había dejado de ser segura y por sus calles transitaban asesinos y ladrones que cometían sus fechorías tanto de día como de noche a plena vista de todos los habitantes.

En los últimos meses de gobierno del principito egoísta, se le ocurrió hacer su último capricho que consistía en estar en dos lugares a la vez al mismo tiempo, violando aparentemente las leyes de la física. Su plan “legal” consistía en dejar su gobierno en La Comarca encargándoselo a un “interino”, tomar posesión como miembro de la nueva Corte Real, después de unos días pedir licencia para abandonar este nuevo cargo dejando, ahora, a un “suplente” y regresar a La Comarca para seguir gobernando sus últimos meses. Para ello modificó las Leyes de La Comarca y una vez instalada la nueva Corte Real negoció con los líderes para que en una votación, los miles de aldeanos de La Comarca inconformes con su tiranía fueran ignorados.

Pero el plan salió mal porque muchos Cortesanos se confundieron de botón a la hora de votar por primera vez, teniendo que recurrir a una segunda votación para que el principito egoísta realizara su extravagante capricho. El escándalo no se hizo esperar: Nunca antes se había visto algo así en todo el Reino del País de los Corazones, que por todos los rincones se hablaba de la polémica votación.

Fue tan fuerte el escándalo, que el bullicio llego hasta la humilde casa del viejo sabio, el futuro Rey del País de los Corazones, que despertó por fin de esa realidad paralela que había creado el principito egoísta con sus mentiras. Y sin perder más tiempo, con su báculo sagrado golpeó siete veces la tierra, de donde empezaron a brotar burbujas en forma de corazones que, si bien no callaban inmediatamente las críticas, hacían que todo el reino se rodeara de una atmósfera perfumada y más amigable…CONTINUARÁ

PD: Una fraternal abrazo del #AguilaBicefala.

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