Pág. Actualizada el día: Sábado, 28 de Julio de 2007 23:10

 
 

Este espacio lo queremos enriquecer con historias que Huixtla junto con los que vivimos en su noble tierra hemos formado. Si tienes algún cuento, anécdota, historia o crónica envíanosla y la publicaremos.

Breve relato de Huixtla

Margarita Moreno Soto

Según los datos que investigara el maestro Alberto C. Culebro, a Huixtla se le ubica entre los años 900 a 1100 después de Cristo.

 

El paso de los conquistadores españoles lo demuestran dos tinajas de bronce que eran envases de aceite y aceitunas que fueron descubiertas por el señor Porfirio Torres Romero en lo que hoy se conoce como la avenida Juárez No. 1, allá por el año de 1941.

 

Otro dato que se ubica de la permanencia de algunos españoles no sólo en Huixtla sino en todo el Soconusco es un medallón de bronce con el escudo de Felipe VII el cual fue encontrado en el antiguo panteón de Huixtla que se tenía por los años 40 en donde actualmente se encuentra el auditorio municipal.

 

También se cuenta que en 1930 sobre la misma calle Juárez se hallaron monedas extranjeras por donde se ubica la escuela Manuel Rea, así como objetos de cerámica.

 

Las primeras noticias de la historia de Huixtla se obtienen del fraile Alfonso Ponce de León, perteneciente a la orden dominica. En las memorias que este personaje de la historia dejó, relata su llegada al Soconusco en el año 1586 pues su destino era llegar a la ciudad real de Guatemala.

 

En ese año, Alfonso Ponce señaló que Huixtla era ya una población “importante con menos de trescientos habitantes entre españoles, mestizos e indios, que como todo Soconusco es muy rica en cacao, tabaco y ganado”.

 

Juan Pineda en 1594 escribe que el Soconusco se componía de varias poblaciones entre las que se encontraban Escuintla, Huehuetán, Tuzantán y Huixtla, teniendo como cabeza de municipio a Huehuetán.

 

 

El Zipe.

Leyenda Rubelin Pérez Roblero

 

Dicen que por los lugares mas oscuros de Huixtla se puede uno encontrar con el tzipe, los que lo ha visto cuentan que es un niño muy moreno, con los pies al revés. Dicen que es negrito porque se alimenta de carbón que roba de los hornos de pan, y que le gusta hacer travesuras a los animales y a las personas.

 

Cuenta un ciudadano huixtleco que hace muchos años vivía cerca del panteón de Huixtla al oriente de la ciudad que para llegar a su casa tenia que pasar por un paraje de muchos árboles frutales conocido como El Chichal, narra que un día se le hizo muy noche para llegar a su domicilio, el siempre andaba en bicicleta, es ese entonces utilizaba una tipo turismo de diablos en la llanta trasera para llevar una persona mas.

 

Eran cerca de las once de la noche cuando llegó al oscuro paraje, el se detuvo para agarrar valor y cruzar el chichal, pues se rumoraba que en ese lugar espantaban, era una cuadra completa sin casas y ni una sola luz que iluminara la calle, decidido inicio el trayecto, iba a media cuadra cuando sintió que su bicicleta se hacia mas lenta al caminar, de pronto alguien iba parado en los diablos de su vehiculo y que se apoyaba con las manos en sus hombros. Temeroso muy lentamente volvió la cabeza para ver quien era su pasajero.

 

Su cuerpo se le enfrió, sus piernas no le respondían, solo vio unos ojos enormes y una hilera de dientes blancos que brillaban al sonreír. ¡¡El tzipe iba de pasajero!!.

 

Armándose de valor, como pudo llegó al otro extremo del chichal, al encontrar la primera casa sintió que su paso se aligeraba, al volver nuevamente la vista, nadie viajaba con el. Pero su corazón palpitaba aceleradamente. Desde entonces llegaba mas temprano a su hogar, ya que no quería volverse a encontrar con el zipe o el negrito come carbón como otros lo conocen.

 

 

La Malora  o la Mujer de Blanco

Crónica

(los nombres fueron cambiados)

Rubelin Pérez Roblero

 

Mateo era jornalero que trabajaba en el Rancho “La Lucha” en la parte norte del municipio de Huixtla, por el rumbo de la Colonia Piedra Canoa. Se dedicaba a limpiar cacaotales y cafetales de esa región y a cosechar cuando era la temporada.

 

En la parte oriente del rancho se encuentra un arroyo de escasa agua donde todos los trabajadores se bañan después de sus jornadas. A un costado del arroyo pasa una franja montañosa con enormes rocas. Cuenta el propietario de “La Lucha” que hace algunos años no muchos por cierto, Mateo, después de laborar se dispuso a bañarse en el arroyo…

 

 Acostado sobre una de las piedras cruzado de pies y manos aprovechando su posición, Mateo se rascaba el pie izquierdo con el talón del pie derecho. ¡De pronto!... clavo su mirada en una de las tantas cavidades que formaban las enormes rocas. Ahí estaba, parada, altiva, era bella, no corría viento pero su largo vestido blanco y su cabello parecía mecerse onduladamente, tenía una linda sonrisa y una mirada de coquetería.

 

-Ven, que esta haciendo ahí, le llamo Mateo.

 

Le hermosa mujer solo le sonrió para después alejarse. A los  pocos metros ella se detuvo y le llamó. Mateo sintió un escalofrío que le recorría en todo el cuerpo pero la belleza de la mujer de blanco le atraía por lo que decidió seguirla.

 

Cuando estaba apunto de alcanzarla, esta se alejaba y así cuando llegaba al lugar donde le llamaba, esta no estaba. Poco a poco mateo se fue perdiendo entre las cuevas montañosas.

 

¿Que pasó allá dentro, entre las enormes rocas, entre los enormes árboles? Solo las piedras y los viejos árboles de enormes ramas fueron mudos testigos.

 

Tres días no se supo de Mateo, al cuarto día fue encontrado bien bañadito con las mismas ropas pero limpio, descansaba en una piedra  del arroyo arriba.

 

Don Vladimir, otro de los trabajadores le preguntó… - ¿Que pasó?, ¿donde andabas?

 

- Es que vi una chamaca muy chula en las cuevas, la  seguí, pero nunca la alcance. –respondió.

 

- Vestía un vestido blanco muy largo, que no se enredaba en las rocas ni en las raíces. Continuó.

 

Mateo cayó en un estado de tristeza o de melancolía, nadie entendía lo que le pasaba, siguió unos días más trabajando. Un domingo le dijo a don Pancho como le decían a su patrón   -Me voy al rancho de Don Luís a trabajar.

 

Mateo que era conocido en la región como trabajador del campo, fue recibido por don Luís. Que a diferencia del rancho de don Pancho este tenía una parte dedicada a la cría de ganado.

 

-         Mira… quiero que me deshijes (1) las matas de cacao y lo cajetees (2). le dijo el nuevo patrón.

 

Todas las tardes, Mateo descansaba en el potrero sobre una de las piedras. Pero el siguiente domingo de manera extraña, empezó a prender fuego al potrero en forma de círculo.

 

Una pequeña parte del terreno fue consumida por la llamas, el cuerpo de Mateo fue encontrado calcinado, se había reducido al tamaño de un niño pequeño. Nunca se supo que pasó por la mente de mateo después de aquel encuentro con la malora o mujer de blanco.

Lo que Mateo nunca supo es que, para deshacerse de este ser se utiliza un cinturón, faja o machete preparado con su propio orín y que al atraparla, al instante se convierta en un montón de hojas secas. Para que se vaya o desaparezca sólo basta con morder con los dientes un metal.

 

1.- Quitar los tallos tiernos de la planta.

2.- Limpiar la tierra en forma de círculo alrededor del tallo de cada planta.

 

 

El nagual

(Mito o leyenda)

Rubelin Pérez Roblero

 

Se dice de los brujos que se pueden transformar en algún tipo de animal, como son: Gato, perro, cerdo, gallo o cabra.

Cuentan los ancianos de la región que en aquella época había una ancianita que vivía sola y que con nadie se metía para nada.

 

Pero resulta que los vecinos se quejaban que por las noches, un animal rondaba por sus hogares, y les hacía un  sin fin de travesuras, como romper los cercos, excavar los jardines, a veces se metía a la cocina y rompía los trastes y devoraba  los alimentos.

 

Los que aseguraban que habían visto este animal, decían que era un gato, otros que era un perro, los demás que era un coche (cerdo).

 

Cierto día uno de los vecinos decidió vigilar y estar atento cuando este animal se acercara a su propiedad. Y así los hizo. Eran cerca de la media noche cuando un puerco se acerco al patio e iba destruyendo lo que encontraba a su paso, cuando  el animal se acerco más. El valiente vecino golpeo al marrano con los que encontraba. Le dio de garrotazos, rocazos y hasta con machete le hirió.

 

El cerdo como pudo logró escapar de los golpes del enardecido vecino en la oscura noche.

 

Al día siguiente los demás vecinos le dijeron que la ancianita había sido asaltada y golpeada en su casa. Cuando este señor se acerco para visitarla se dio cuenta que los golpes que sufría la ancianita eran los que él le había propinado al cerdo la noche anterior, fue ahí donde todos habitantes descubrieron que el nagual de la ancianita era el que hacia las travesuras en sus propiedades.

 

 

El brujo que cambiaba de piel. (Nagual)

(Mito o leyenda)

Rubelin Pérez Roblero

 

También se cuenta que hace mucho tiempo en la parte alta del municipio, por el rumbo de la piedra de Huixtla, muchos campesinos eran asolados por una bestia salvaje que le mataba todos sus animales, sus perros eran atacados y heridos mortalmente que a los tres días de haber sido victimas de este desconocido animal los perros morían, al igual que las aves de crianza.

 

Cansados de todo estos destrozos, los vecinos empezaron a sospechar del brujo de la región, y empezaron a vigilarlo por turnos. Cierta noche uno de los vecinos que le había tocado guardia, descubrió cerca de la media noche que el brujo comenzó a hacer unos movimientos extraños y empezó a despojarse muy lentamente de su piel de humano, momentos después comenzó a ponerse la piel de un gato salvaje.

 

Terminado este rito, el gato salvaje se perdió en el bosque para matar a los animales de los ranchos que encontraba. los vecinos muy astutos tomaron la piel de humano del brujo y empezaron a rociarle sal en todas partes y la regresaron al lugar donde la tomaron.

 

Cerca de la madrugada el gato salvaje regreso a su habitación, lucía con el hocico y sus garras manchada de sangre.

 

Antes de buscar su piel el gato se lamió las grandes garras y el bigote, retozó un rato y momentos después se despojo de la piel que traía para ponerse la de humano.

 

Cuando casi terminaba de colocarse la piel se dio cuenta que su piel ya estaba muerta, la sal habia matado la piel… los vecinos aprovecharon este momento para matarlo y así acabar con el nagual que les estaba causando daños.

 

 

 

Tradiciones de Huixtla

Rubelin Pérez Roblero

Nuestros muertos.

 

Cuando un  familiar o amigo fallece, la tradición de los huixtlecos es similar al de toda la región, se le lleva inmediatamente los pésames a los familiares, se le apoya moralmente brindandole palabras de animo y los amigos ofrecen su apoyo físico, en algunos casos se apoya económicamente, las mujeres llevan flores a casa de los familiares del difunto o donde se haga el velatorio, por la noche la gente se vuelve a reunir en casa de los dolientes a acompañar al fallecido en lo que será su ultima noche con sus familiares, las mujeres nuevamente llevan a los adolecidos algunas cosas que servirán para el velatorio, como son: pan, café, azúcar, aceite de cocina, y algunos utensilios desechables.

 

Los amigos del doliente hacen bromas y cuentas chistes, así como anécdotas chuscas o de importancia durante la vida del fallecido.

 

Antes de que el cuerpo cumpla las 24 horas de su fallecimiento, este es acompañado por todos a su ultima morada, en algunos casos el cuerpo es llevado a lugar donde pasaba la mayor parte del tiempo, según la tradición para que se despida de estos lugares.

 

Si él fallecido le tenia mucho amor, cariño o estimación a un bebé o niño, este debe ser pasado en cruz sobre su féretro momentos antes de depositar la tierra sobre sus restos, según la creencia de algunos para que no se lleve con él a los pequeños que mas quería.

 

Durante ocho días se reza por el muertito, pidiendo a Dios por su alma al noveno día se lleva a cabo el velorio o velación de nueve días, lo mismo se le hace a los cuarenta días y al año.

 

La Celebración del día de muerto

 Rubelin Pérez Roblero

 

El día primero y dos de noviembre de cada año, todos los familiares se reúnen en el panteón para platicar comer, beber y escuchar la música favorita de sus difuntos, y en los altares de muertos se pone comida, golosinas y bebidas, de acuerdo a los gustos del muerto al que se le dedica el altar, según la creencia para que, cuando el espíritu venga a visitar a sus familiares, comparta el banquete que se le preparó y regrese contento a descansar con los demás muertos.

 

Un altar se adorna con el colorido papel de china, algunos usan papel crepé, velas, veladoras y flores de Xenpaxuchil. Generalmente dominan los colores, morado, verde, amarillo y naranja, aunque pueden existir otros colores.

 

El altar se estructura en diversos niveles.

En el nivel superior al centro del altar, es usual colocar una fotografía del difunto al que se dedica el altar. 

En el nivel intermedio suele ponerse comida, golosinas y cosas que gustaban al muerto.

 

En la parte inferior, se le coloca algunas otras veladoras, flores y en algunos casos una cruz de pétalos de flor de Xenpaxuchil.. 

 

Entre las cosas que se colocan en un altar de muertos también están los alimentos como son:

sopa de arroz, mole con pollo, pozole, tamales, atole, frijoles de la olla, tortillas, café, agua fresca, agua natural, refrescos, tequila, aguamiel, tepache, aguardiente, cervezas, cigarros, mazorcas de maíz, tejocotes, cañas, cacahuates, etc. Sin faltar el dulce de calabaza.

 

La flor de Xempaxúchil, llamada también flor de muerto, se coloca en los altares, dentro de floreros o en hileras de flores           

 

También se espolvorean sus pétalos y riegan formando un camino desde la puerta de la casa hasta el altar para conducir a los difuntos y  reconozcan su casa al llegar.

 

El pan es elemento principal de la festividad. Se ofrece como alimento de las almas que vienen al altar. El pan más utilizado por tradición es de anís, redondo, en forma de domo, adornado con cintas y esferas de la misma masa que semejan huesitos. Este pan es  espolvoreado con azúcar, y es común que en cada hogar el día de muertos se le invita a las visitas Pan de muerto con chocolate.

 

 

 
 
 

En la Voz de Héctor Cruz Angel

 

La Piedra de Huixtla

Roberto López Moreno

Esperando a Dios Baco

El Che en Huixtla (crónica)

La Ceiba

El Zipe

La Malora

El Nagual

El brujo nagual

Nuestros muertos.

Día de muerto

Lo Absurdo (Crónica)

La ruta del Cacao

El Color del Dinero (Cuento)

 

 

 

          

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