La palabra Chiapas según algunos autores viene de los nahoas,
se puede descomponer así: Chi que quiere decir abajo o debajo;
atl, agua y pan que quiere decir sobre; es decir
Chi-atl-pan; el lugar que está sobre el agua de abajo, tomando este de la
cercanía de los indios Chiapas que se establecieron en la margen izquierda
del Río grande conocido como el cañón del sumidero.
Las organizaciones de los distintos habitantes de nuestro estado, y el
aspecto de sus pueblos y ciudades, han ido cambiando con el tiempo.
Los cambios se dieron desde el momento mismo en que llegaron los primeros
hombres a nuestra región, de los que se sabe muy poco, se cree que
seguramente pasaron del sureste de Asia al continente americano a través del
estrecho de Behring, en persecución de los animales que cazaban hace
aproximadamente 40 mil años.
Con el paso del tiempo surgieron algunos grupos que avanzaron hacia tierras
situadas mas al sur.
Se sabe que los primeros hombres eran cazadores nómadas, pues se trasladaban
de un lugar a otro, siguiendo las manadas de caballos, mastodontes,
bisontes, elefantes, camellos, mamutes, entre otros animales para obtener
carne y pieles para comer y vestirse.
Poco a poco fueron perfeccionando su organización, que se soportaba en
pequeños grupos unidos por un lazo de parentesco, destacándose aquel que
tenia mas habilidades para el arte de la caza y la recolección como el jefe.
En mesoamérica se han identificado ocho áreas culturales diferentes:
huasteca, totonaca, olmeca, zapoteca, mixteca, de occidente, del altiplano
central y la maya que es la que comprende el estado de Chiapas.
Con el objeto de labrar la tierra, buscaron asentamientos en lugares fijos
convirtiendo la vida nómada en sedentaria.
Su organización cambió, ya que los nuevos jefes coordinaban el trabajo,
relacionando a los miembros de las tribus y distribuían los productos
agrícolas, la caza y la recolección, contribuyendo así al crecimiento de la
población.
En Chiapas, la época prehispánica se inicia con el asentamiento de grupos
recolectores-cazadores, alrededor del año 7000 antes de nuestra era.
El sitio arqueológico más antiguo se encuentra en la cueva del Rancho de
Santa Martha, cerca de Ocozocuautla, así lo prueba la presencia de restos
óseos de ardillas, venados, armadillos, tepezcuintles, caracoles y cangrejos
de río y cerca de ellos lascas, de pedernal, raspadores, partidores,
pulidores de cerámica, navajas toscas, metates hechos de cantos rosados
(llamados así los peñascos que se han pulido al rodar desde las alturas),
machacadores y puntas de proyectil, encontrándose además en Santa Martha un
entierro con cuatro esqueletos depositados en agujeros, mostrándonos que
desde esas épocas se practicaba el culto a los muertos.
Se cree que entre los años 1500 y 1000 antes de nuestra era, existieron
otros grupos en la zona, construyeron chozas o jacales hechos de lodo,
troncos y palma, aunque algunas veces ocupaban las cuevas, vivían del
cultivo del maíz, la caza y la recolección.
Entre las labores artesanales, la principal era la fabricación de cerámica,
se cree que de acuerdo a los vestigios encontrados era de un solo color, por
lo general café, aunque en ocasiones les pintaban bordes rojo, amarillo o
blanquizco.
Otros sitios arqueológicos como por ejemplo los de Chiapa de Corzo, El
Vergel, Villaflores, Pueblo viejo, Ciudad de los Muertos y muchas más,
presentan restos de cerámica.
Se piensa que durante el siglo que va del año 100 antes de nuestra era al 0,
se terminaron de desarrollar los rasgos que se definirían posteriormente con
lo que conocemos como la cultura maya.
Nuevamente se modificaron sus estructuras sociales, integrándose los grupos
sacerdotales, quienes ejercían el gobierno y control del pueblo. Los otros
grupos eran agricultores, cazadores, pescadores, artesanos (albañiles,
lapidarios, tejedores, etcétera) y comerciantes. Siendo en ese tiempo el
culto religioso y funerario cada vez más complejo.
En el arte se desarrollo un estilo escultórico propio manifestándose en las
lápidas, altares y cabezas monumentales.
Se talló el alabastro y el jade para hacer collares, orejeras, narigueras,
navajas y ornamentos; apareció el tejido de fibras de algodón, en alfarería
se prepararon vasijas bicromas, tetrápodas y de otras formas, además de que
las casas y chozas contaban con cuartos y plataformas.
Se piensa que se termina de originar el pueblo maya con las posteriores
migraciones que se dieron de los otros grupos étnicos.
Dejando sus mayores asentamientos en las bellezas naturales que hoy
conocemos como: Palenque, Bonampak, Yaxchilán, Toniná, Tenán, y Chinkultic,
entre otras.
Alrededor del año 300, se iniciaron las grandes edificaciones del mundo
maya, surgiendo varias de las ciudades antes mencionadas.
Se desarrolló la escultura, el cálculo matemático, el conocimiento de la
astronomía y de la arquitectura; construyendo monumentales centros
ceremoniales, constituidos por plazas amplias, alrededor de las cuales se
localizaban basamentos para templos y adoratorios, habían juegos de pelota,
habitaciones para los nobles, baños de vapor, acueductos y edificios para la
observación astronómica.
Sobresalieron los estucos y el labrado de tableros de Palenque, las
extraordinarias estelas y dinteles de Yaxchilán, así como las pinturas
murales de Bonampak, consideradas entre las mejores de todo mesoamérica.
Existen diversas opiniones sobre las causas de la decadencia y desaparición
de los mayas, ocurrida entre los años 750 al 900 de nuestra era, en las que
se piensa que los cambios climáticos, la extensión de la selva, el desmedido
crecimiento de la población o hasta las rebeliones de los macehuales
(labradores) contra el grupo de sacerdotes y nobles fueron las causas de la
extinción.
Por lo que se considera que silenciosamente caravanas abandonaron la tierra
de sus mayores, dejando atrás palacios, templos y ciudades en el seno de la
selva. Siendo esta misma selva, que con su crecer incesante cobija a esos
monumentos, como si quisiera protegerlos de la vista y de la atención
humana.
En Chiapas, después de la desaparición de los pueblos mayas, se
desarrollaron pequeñas provincias o cacicazgos con autonomía entre sí, que
no pocas veces se enfrentaron en guerra. Existían gran variedad de grupos
étnicos; aquellos que se supone eran descendientes de los mayas fueron los
lacandones, choles, mames, tojolabales, zoques, quelenes, tzeltales y
tzotziles que fueron ocupando los sitios en donde los encontrarían los
invasores toltecas, mexicas y españoles. Formando también en otra época
parte de la población los indios chiapas (llamados también chiapanecas o
soctones); cuya llegada estuvo ligada a la conquista de los zoques.
Alrededor del año 1000 tuvo lugar la invasión de los toltecas, un pueblo
guerrero que ocupaba parte de lo que hoy es el estado de Hidalgo, en el
centro de México. La invasión estuvo dirigida por Nima-Quiché, quien atacó
el territorio de los mames hasta lograr su rendición, dando por resultado la
ocupación de lugares cercanos al centro de Chiapas, entre ellos Soyaló e
Ixtapa y parte del Soconusco.
En 1482, los mexicas, comandados por el caballero águila Teltotol, al frente
de un poderoso ejercito, salió de Tenochtitlán, atraídos por la noticia de
que en esas tierras lejanas existían pájaros de bellos plumajes, abundantes
frutas y cacao, con el propósito de conquistar Chiapas, penetrando por la
región de Tonalá, donde se enfrentaron con los habitantes del Soconusco,
resultando vencedores. Después de conquistar Tiltepec, Teltotol marchó a
Escuintla y sometió a los pobladores a pagarle tributos como: ropas de
algodón, cacao, pieles de tigres, plumas multicolores y los anhelados
pájaros motivo de su viaje.
Continuaron hacia el centro de Chiapas, donde los chiapanecas opusieron
resistencia negándose al dominio.
En cambio los quelenes y los tzotziles fueron sometidos a pagar grandes
tributos; apoderándose así también de Zinacantán, Huixtla, Ayotla,
Mapastepec, Mazatán, Huehuetán entre otros.
Todas estas incursiones irían conformando el nuevo cuadro cultural de la
región.
A la llegada en 1523, de los conquistadores españoles a tierras de Chiapas,
los chiapanecas ocupaban la depresión central, en la margen
del río Grande, muy cerca del lugar conocido como el Sumidero, donde
erigieron la ciudad de Soctón o Nandalumi que hoy se conoce como Chiapa de
Corzo, dando inicio la primera expedición hacia la conquista a territorio
chiapaneco quedando al frente Luis Marín, venciendo en el camino al Pueblo
de Tepuzuntla (Tabasco), Quechula, y estableciéndose en Tecpatán e Ixtapa,
donde se les enfrentaron los indios Chiapa a quienes no pudieron vencer en
esa ocasión, pues se retiraron debido a la muerte de su sacerdotisa. Después
de obtener oro, joyas y aves, los españoles regresaron a Coatzacoalcos a
repartirse las riquezas conquistadas.
Al verse librados de la batalla con los españoles, los Chiapa, volvieron a
ejercer su dominio sobre los pueblos, al mismo tiempo que se preparaban
militarmente para cualquier otra batalla que tuvieran que librar con los
españoles.
Hubo una segunda expedición a cargo de Rodrigo Rangel en 1524, pero
fracasaron rotundamente en el camino, sin llegar siquiera a tocar suelo
chiapaneco.
Encabezando la tercera expedición el capitán Diego de Mazariegos, siguieron
la misma trayectoria que Luis Marín hasta Quechula, de ahí se dirigieron al
pueblo de Osumalapa (hoy San Fernando de las Ánimas), luego a Tamazolapa
(ahora Don Ventura) y acampó en el pueblo zoque llamado Tochtla (hoy Tuxtla
Gutiérrez).
Mazariegos se encontró con toda la provincia de los Chiapa levantada en
armas, donde los indios chiapa fueron los primeros en atacar, la resistencia
indígena duro varios días, pero finalmente comprendieron que la derrota
estaba cerca, y para evitar ser vencidos decidieron, según cuenta la leyenda
arrojarse al Cañón del Tepetchía (Sumidero), dando por terminada la batalla
de conquista en tierras Chiapanecas.
Este suceso convertido en leyenda demuestra la heroicidad de los indios
Chiapa.
Los zoques se localizaban desde Tecpatán y Zanatepec, hasta el
Soconusco, encontrándose también en ciertos puntos de Tuxtla Gutiérrez,
Mezcalapa, Simojovel y Pichucalco. Tenían dos capitales, Quechula
para los asuntos civiles y Jave-Paco Uay para los asuntos de guerra.
Los mames del Soconusco habitaban Tonalá, Mariscal y
Tapachula. Los motozintecas y chicomuceltecos en
la parte sur de la Sierra Madre de Chiapas. Los chiapanecas o
soctones en Chiapa de Corzo; y los Mayas-choles en
Palenque. Los tzotziles ocupaban la zona fría del centro del
estado. San Cristóbal de las Casas, Ocosingo y Álvaro Obregón eran asiento
de los tzeltales. Comitán lo fue de los tojolabales.
En La Libertad y en Zinacantán se hallaban los chañabales o querem. Los Lacandones estaban en las proximidades
del Usumacinta; y los Mexicas en Soyaló, Huehuetán y
Soconusco.
Después de la conquista del territorio chiapaneco, Diego de Mazariegos fundó
a la orilla del río Grijalva la primera población española, así a finales de
1527, estableció Villa Real en recuerdo de su ciudad natal en España. Se
levantó la cárcel y la picota en la parte más alta y se abrió el libro de
registro de vecinos y fundadores.
El 31 de marzo de 1528, encontró en el Valle de Jovel las condiciones
propicias para fundar una nueva Villa Real a la que llamó Chiapa de los
Españoles, trasladándose los españoles que habitaban la primera ciudad a
ésta, convirtiéndose así la primera ciudad en Chiapa de los Indios (hoy
Chiapa de Corzo), pues se quedaron solo los indios Chiapas que subsistieron
y las autoridades que mantenían el orden.
Mazariegos ordenó que se trazaran en la nueva Villa Real calles y se
repartieran solares entre los españoles, ubicando a los indios tlaxcaltecas
y mexicas en los alrededores.
Se nombró al frente de las autoridades del lugar al capitán Diego de
Mazariegos, quien intentó mejorar la condición del indígena evitando abusos
por parte de los españoles, sin poder sostener esta tranquilidad mucho
tiempo por la ambición de los esclavistas, quienes acusaron a Mazariegos
ante las autoridades del Virreinato de la Nueva España del mal reparto de
las encomiendas, por lo que a principios de 1529 enviaron a Juan Enríquez de
Guzmán, quien fue nombrado alcalde mayor y juez de residencia por la primera
audiencia de la Nueva España, para revisar la actuación de Mazariegos,
decomisándole sus bienes y tomando el gobierno en sus manos, fue tanto su
odio hacia Mazariegos que consiguió el permiso del cabildo para cambiar el
nombre de Villa Real por Villa Viciosa.
Sin embargo, en 1531, a esta última se le termina denominando Villa de San
Cristóbal y en 1536 Ciudad Real, que a principios del siglo XIX era ya
conocida como San Cristóbal y a mediados del siglo XX se le agregó el
apelativo de las Casas, nombrándola en 1954 como Ciudad de las Casas,
registrándose actualmente como San Cristóbal de las Casas.
Al establecerse en Ciudad Real, fue donde se fundaron los primeros conventos
e iglesias, destacándose la orden de los dominicos, quienes llegaron entre
1526 – 1528, difundiendo a mediados del siglo XVII la religión católica en
gran parte de la extensión territorial de Chiapas, a excepción del Soconusco
y la zona lacandona quienes fueron evangelizados años después. Para lograrlo
tuvieron que adaptarse a las circunstancias geográficas de cada zona y
aprender la lengua de los indígenas para conocerlos. Se puede observar que
los conventos y vicarias coinciden por completo con la geografía política,
económica, cultural y lingüística de la provincia de Chiapas, de las que
podemos mencionar las siguientes:
CONVENTOS
JURISDICCIONES
Santo Domingo de Ciudad Real
Teopisca, Amatenango, Huiztla, Teultepec, Tenejapa, Chamula, Mitontic,
San Pedro y San Pablo, Santa Catalina, San Andrés, Yztacoztote,
Santiago, Santa María, Tenezacatán, Zinacantán, San Dionisio, Totolapa.
Chiapa
Tuxtla, Suchiapa, Pochutla, Acala, Chiapilla y Ostuta.
Comitán
Zapaluta, Coneta, Aquespala, Yzquintenango, Utatla, Chicomuselo,
Yayahitla y Comalapa.
Tecpatan
Cachula, copaynalá, Chicoacintepec, Ozumacintla, Coapilla, Ocotepec,
Tapalapa, Comistaguacán, Tapilula, Pantepec, Zautlán, Solis, Anean
Comeapa, Xicoltepec, San Pablo, La Magdalena, Mixapa, Sayula, Santa
Catalina, Yztacomitlán, Zumuapa y Manahé.
Copanaguastla
Zocoltenango, Zoyatitán, San Bernabé, Pinola, Zacualpa, Comitlán,
Ixtapa, Chalchitlan, Citalá y Teculula.
Ocosingo
Ocotitlán, Xuicapa, Chilostuta, Xitalhá, Quiotepec, Ocotenango, y
Tenengo.
Dado el movimiento de independencia en 1810 en México, y a su consumación en
1821 con la firma del Plan de Iguala y de los tratados de Córdova, así como
las adhesiones de los gobernadores de las diversas provincias del país
crearon un especial entusiasmo en los habitantes de la provincia de Chiapas,
por lo que las autoridades y pobladores decidieron adoptar ambos tratados,
surgiendo la idea de independizarse de Guatemala. Por lo que el 3 de
Septiembre de 1921 se reunieron todas las autoridades chiapanecas para
elaborar un acta en la que destacaron cuatro puntos, siendo:
Primero:
Declarar la independencia de Chiapas, no reconociendo otro gobierno que el
del imperio mexicano;
Segundo:
Enviar copia del acta a Iturbide para que actuase en consecuencia,
Tercero:
Emitir copia de dicha acta a las autoridades guatemaltecas y
Cuarto:
Comunicar a todos los ayuntamientos chiapanecos lo acontecido,
suplicándoles que conservaran la unidad para sostener a toda costa su
libertad e independencia.
Después de tantos años de lucha y las difíciles condiciones que imperaban en
el país, se instala la junta general de gobierno el 4 de junio de 1823 y en
ella asisten 10 de los 12 partidos en que estaba dividida la provincia:
Ciudad Real, Tuxtla, Llanos, Simojovel, San Andrés, Huistán, Palenque,
Ocosingo, Tonalá, Ixtacomitán y Tapachula, en la sesión se acordó darle el
nombre de Junta Provisional Gubernativa o Congreso
Chiapaneco, sin ser reconocido por el gobierno mexicano, por lo que
el 31 de julio de ese año se decretó la separación de Chiapas. Las
proposiciones eran tres:
Primera:
La provincia de Chiapas se declaraba legítimamente reunida en sus
representantes;
Segunda:
Dichos representantes la pronunciaban libre e independiente de
México y de toda autoridad y en estado de hacer lo que mejor le conviniese y
Tercera:
Que debía gobernarse por sí, provisionalmente bajo las bases
siguientes:
En la
junta residían los tres poderes; legislativo, ejecutivo y judicial;
Que por
el tiempo necesario ejercía la junta el primero de esos poderes pero
nombrando inmediatamente a la persona o personas que ejercieran el
segundo, y que para el poder judicial se crearía el Tribunal de segunda
instancia, rigiéndose todos por la Constitución Española;
El
pronunciamiento de reincorporación se verificaría con detenido examen, lo
mismo las instrucciones que deberían llevar los nuevos diputados al
Congreso General;
Concluidos los trabajos de la junta y conseguida la reincorporación a
México, Guatemala o las otras limítrofes, se retirarían los actuales
representantes.
Los
anteriores artículos serían elevados al conocimiento de los supremos
poderes ejecutivos de México y Guatemala.
A México no le agradó la separación que pretendían hacer los chiapanecos por
lo que disolvió la Junta Provisional Gubernativa y repuso la Diputación
Provincial, ordenando se llevaran a cabo elecciones para diputados que
conformaran un segundo Congreso Constituyente, nombraron como Jefe Político
a Manuel de Jesús Rojas y dispusieron que las autoridades prestaran
juramento al ejecutivo mexicano; lo que inmediatamente se sublevaron ante
esta imposición los chiapanecos, dando a conocer el 26 de Octubre de 1823 en
Comitán el Plan de Chiapas Libre, que fue inmediatamente secundado por
Tuxtla, Tonalá y otras poblaciones, restableciendo el anterior Congreso
Constituyente y como Jefe Político superior a Luis Antonio García, además de
designar como comandante militar a Tiburcio José Ferrera.
El día 23 de enero de 1824, el ayuntamiento de Ciudad Real, pide formalmente
su incorporación a México. Tiempo después, Comitán toma la misma resolución,
lo que no ocurre con el ayuntamiento de Tuxtla que sostiene la conveniencia
de unirse a Guatemala.
Ante la actitud de los dos ayuntamientos, el Congreso local comunica a todos
sus integrantes de la importancia de unirse a una nación que pudiera
solucionar los problemas económicos que enfrentaban las provincias; por lo
que se determinó realizar una votación para elegir a que nación debían
unirse; siendo esta decisión del total desagrado del en ese entonces Jefe
Político, Manuel Zebadúa, quien simpatizaba con la anexión a Guatemala.
El 24 de julio de ese mismo año, se pretendió separar al Soconusco del
territorio chiapaneco para ser parte de Guatemala a lo que el Congreso local
reaccionó manifestándoles con firmeza a través del Ayuntamiento de Tapachula
que debían de correr la misma suerte que toda la provincia en comunicado del
7 de Septiembre; pero desgraciadamente Guatemala, sin previo aviso, había
incorporado el 18 de agosto el Soconusco a su territorio.
Ante semejante actitud, se decidió llevar a cabo elecciones para determinar
el destino de la provincia, donde los resultados fueron 96,829 a favor de
México y 60400 a las provincias de Centroamérica; por lo que el 14 de
Septiembre de 1824 fue definitivamente proclamada la anexión de Chiapas a
México.
Datos
obtenidos del Gobierno del Estado de Chiapas
A
propuesta del General Bernardo A. Z. Palafox, Gobernador Interino
Constitucional del Estado de Chiapas (1913-1914) y Presidente de la
Junta Organizadora de la Feria de Guadalupe del Municipio de Tuxtla
Gutiérrez, en 1913 se incluyó dentro del programa especial
cívico-literario para cada uno de los Departamentos en que se
dividía políticamente el Estado, con el fin de unificarlos después
de los aciagos acontecimientos que llenaron de luto a las ciudades
de San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez por la disputa de
la sede de los Poderes del Estado (1911).
En
este mismo programa se consideró la convocatoria de un concurso de
composición del Himno a Chiapas, con la finalidad de hacer un
llamado, entre los chiapanecos, de paz y unión.
A
mediados de octubre de 1913 se publicó la convocatoria para el
concurso de letra y música del Himno a Chiapas, el 20 de noviembre
se terminaron de recibir los trabajos y el día 23 los jurados
calificadores, integrados por la Profesora Elvira Arenas de Burguete,
Dr. Miguel Pavía Espinosa, Dr. Bernardo Martínez Baca, Dr. J.
Ponciano Burguete, Músico David Gómez y Teniente José Santos Nava,
Director de la Banda de Música del 30 Batallón de Infantería, dieron
su veredicto resultando triunfador, por unanimidad, el "Himno a
Chiapas", cuya letra había escrito el poeta José Emilio Grajales y
la música el Maestro Miguel L. Vasallo, Director de la Banda de
Música del Estado.
El
Himno a Chiapas fue cantado, por primera vez, el día 8 de diciembre
de 1913, por un grupo de alumnas de la Escuela Normal de Señoritas,
mismas que fueron acompañadas por las bandas de música del Estado y
el 30 Batallón de Infantería, que dirigían los Músicos Miguel Lara
Vasallo y José Santos Nava, respectivamente. Fue estrenado
precisamente en la fecha de inauguración de los festejos cívicos
denominados "Día Unión de Chiapas", dedicado de 0 a 11 a.m. al
Departamento de Comitán.
Evento que se llevó a cabo en el Salón Cívico, con la presencia del
General Bernardo A. Z. Palafox, Gobernador del Estado y funcionarios
gubernamentales de los tres poderes, del Jefe Político del
Departamento de Tuxtla y del Presidente Municipal, así como
funcionarios federales y distinguida concurrencia de la ciudad de
Tuxtla Gutiérrez y Comitán.
AUTOR DE LA LETRA
El
poeta José Emilio Grajales (1872-1915), nació en el entonces
Departamento de Chiapa, en una de las haciendas del actual municipio
de Villaflores, el 11 de marzo de 1872. Fue fundador del periódico
El Figarito (1896) y jefe político de los Departamentos de Chiapa,
Mariscal y Simojovel. Publicó sus poesías en el periódico El Heraldo
de Chiapas (1908-1911). Falleció en el municipio de Villaflores el
16 de Abril de 1915. Póstumamente le publicaron los libros "Flores
Silvestres de Chiapas" (1969) y "José Emilio Grajales. Poesía
Reunida" (1993).
AUTOR DE LA MUSICA
El
Maestro Miguel Lara Vasallo (1878-1964), nació en el Estado de
Zacatecas el 8 de mayo de 1878. Aficionado a la música, viaja en
busca de nuevas oportunidades al D.F., Puebla. Oaxaca y Chiapas. Fue
Director de la Banda de Música del Municipio de Juchitán, Oaxaca y
de la Banda de Música del Estado de Chiapas. En 1913 participó y
ganó el concurso de composición de la música del Himno a Chiapas,
mismo que fue tocado por primera vez el 8 de diciembre de 1913 en el
Salón Cívico, por la Banda de Música del Estado que el mismo
dirigía. Falleció el 23 de marzo de 1964 en la ciudad de Tonalá,
Chiapas, donde radicaba desde 1925.
SIGNIFICADO
El
Himno a Chiapas es una composición poético-musical, un canto cívico
regional de hondo sentimiento popular y pacifista, que desde 1913
entonan los chiapanecos con fervor cívico y patriótico, un canto de
amor y esperanza, de unión y trabajo.
El Himno a Chiapas consta de un coro de 4 versos y 4 estrofas de 8
versos cada una, haciendo un total de 36 versos. Originalmente el
autor lo había escrito en un coro de 4 versos y 5 estrofas de 8
versos que hacían un total de 44 versos; pero al enviarlo al
concurso le suprimió la cuarta estrofa, por la que la quinto ocupó
su lugar.
He aquí la versión oficial:
HIMNO A CHIAPAS
José Emilio Grajales
CORO
¡Compatriotas, que Chiapas Levante
una oliva de paz inmortal,
y marchando con paso gigante
a la gloria camine triunfal!
I
Censen ya de la angustia y las penas
Los momentos de triste sufrir;
que retornen las horas serenas
que prometen feliz porvenir.
Que se olvide la odiosa venganza;
que termine por siempre el rencor:
que una sea nuestra hermosa esperanza
y uno solo también nuestro amor.
CORO
II
Contemplad esos campos desiertos
que antes fueron florido vergel.
Están tristes, y mudos y yertos,
Arrasados por la lucha cruel.
No la sangre fecunda la tierra,
ni al hermano es glorioso matar.
Si es horrible entre extraños la guerra,
a la patria es infame acabar.
CORO
III
Chiapanecos, la paz os reclama,
y el trabajo también y la unión.
Que el amor como fulgida llama
os inflame el viril corazón.
Vuestro arrojo guardad, quizá un día
una hueste extranjera vendrá.
¿Quién entonces con gran bizarría
de la patria el honor salvará?
CORO
IV
Chiapanecos, unid vuestras manos
y un anhelo tened nada más:
de estimaros cual nobles hermanos
sin pensar en los odios jamás.
No haya un pueblo que sea tenebroso
en la tierra que viónos nacer.
Que de Chiapas el nombre glorioso
con respeto se diga doquier.
CORO
El
Himno a Chiapas fue publicado por primera vez en le Informe del
Presidente de la Junta Organizadora de la Feria de Guadalupe del
Municipio de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, que rindiera ante el H.
Ayuntamiento Constitucional de Tuxtla Gutiérrez, el 2 de abril de
1914, el General Bernardo A. Z. Palafox, Gobernador del Estado y
Presidente de los Festejos de la Feria de Guadalupe, misma que se
llevó a cabo en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez los días del 8 al 15
de diciembre de 1913.