Por Rosalino Ortiz

Tapachula, Chiapas 25 de enero de 2018.- Había pasado la época en que el PRI, tanto a nivel nacional como en Chiapas, nombraba a su candidato y éste era el virtual ganador porque en muchas de las veces, ya no había otro candidato.

Era el tiempo como diría en alguna ocasión el licenciado Antonio Melgar Aranda, en que él invitaba a los militantes para que lo acompañaran en la aventura cuando fue candidato a la presidencia de Tapachula, pero que, si alguien se oponía, él decía que con el voto de su mujer bastaba, porque al fin y al cabo no había otro candidato más.

Pero el PRI iba en caída libre. Fue “asegundado” cuando Juan Sabines Guerrero ganó la candidatura al gobierno de Chiapas avalado por una coalición totalmente opuesta al PRI. Fue el acabose del Revolucionario Institucional, el cual estaba destrozado, al menos en tierra chiapaneca.

Fue entonces cuando llegó el acuerdo de coaligarse con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aprovechando que, en ese tiempo, el político mejor posicionado y que garantizaba el triunfo, era el entonces senador Manuel Velasco Coello, quien finalmente demostró que tenía el arrastre suficiente para salir con banderas desplegadas.

El acuerdo entre PRI y PVEM fue muy claro: “ahora, que vaya el verde, y luego le toca al Revolucionario”. Porque era la mejor manera de cómo regresar a la cima, cómo volver al poder por parte de las huestes priístas.

Sin embargo, la instrucción no fue debidamente acatada, ya que Velasco Coello, que llegó al gobierno avalado por dos siglas, se olvidó de una de ellas y pintó a todo el territorio chiapaneco de verde. El monte y los loros se salvaron porque de por sí ya eran verdes.

Y dentro de ese proceso, vistió de ánimo y creencia a sus seguidores, entre ellos a Eduardo Ramírez Aguilar, a quien lo hizo creer como el siguiente gobernador de Chiapas, olvidándose por completo Velasco Coello que había un acuerdo, que el círculo da vuelta y que ahora le toca al otro partido coaligado, al PRI.

Eso lo sabía perfectamente Velasco Coello. Pero como también él tiene ambiciones, únicamente estuvo bateando por su lado, y en su haber nunca existió otro partido coaligado, sino sólo el suyo.

Hoy, la realidad dice otra cosa. Y eso ha “encabritado” a más de uno, porque se siente “olvidado,” o porque siente que su dignidad fue pisoteada. Lo malo de todo este embrollo es que los pretensos que se dicen engañados, también engañan a la militancia con sus desplantes de indignación.

LOS HUACALES
En Tapachula, ha tomado un poco de más efervescencia el interés por los huacales. Hay que recordar que esta fruta o el árbol en sí, es emblemático para Tapachula ya que los nacidos aquí o quienes viven en este municipio, son conocidos como “huacaleros”.

Lamentablemente, las nuevas generaciones ya no saben del porqué de este apelativo o denominación. Es más, ya ni siquiera conocen el árbol o la fruta, y mucho menos su uso o para qué sirve.

Margarita Arenas Ibarias, a quien más la conocen como “Maggie”, es una de las personas que se ha echado a cuestas, con el apoyo de sus compañeros del Colegio de Postgraduados en Administración de la República Mexicana (Colparmex), Capítulo Chiapas, el impulso por el rescate de este árbol. Hace ya unos meses, jaló a varias familias para que cada una de ellas sembrara un arbolito de huacal en el Malecón del río Coatán, acción en la que también intervino el Ayuntamiento local.

Más después, plantó un arbolito en el Colegio Americano, allá por la colonia 5 de Febrero, y recientemente, hizo lo mismo, ahora en la Escuela Normal de Licenciatura en Educación Física (ENLEF).

En esta última actividad estuvieron presentes Daniel Alejandro Escobedo, Mario Erick Albores Carbajal y Cristal del R. Licona Alcalán, director, sudirector administrativo y subdirector académico de la ENLEF, respectivamente, así como Virginia Vicenta Rubio Moguel, asesora pedagógica, y Ruth Morales, directora de la Casa de la Cultura de Mazatán.

A la siembra del árbol de huacal invitaron a varios alumnos de la ENLEF a quienes se les informó lo del proyecto y además, se les comprometió para que cuiden del huacal sembrado, que lo tomen como suyo y que sean partícipes de estas jornadas para que el árbol emblemático de Tapachula vuelva a distinguirse.

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