El cine monumental, el pasado presente

Huixtla, Chiapas a 18 de febrero.- Para quienes aún no habían nacido, es oportuno señalar que el cine monumental se construyó bajo el auspicio de don Clemente Carreras, un empresario que también logró establecer una farmacia en donde hoy se ubica el conocido banco Banorte.

Cuentan los ancianos que parte del techo de ese cine, de lámina, fue construido por un conocido carpintero conocido como Chico “Pelón”, un excelente personaje que era un experto en manejar la garlopa y el serrucho. En ese tiempo, precisamente el ruido que generaba la lluvia muchas veces molestaba a las personas que acudían al cine.

A las afueras del cine Monumental o en los pasillos, como siempre, se establecieron los vendedores de frituras, entre ellos Doña Juanita quien vendía curtidos de nace y jocote; Marino que empezó a comercializar cacahuate; una de esas vendedoras aún se establece en el parque central, ella vendía palomitas, pepino con chile, pan de palo, entre otras cosas.

Pero el cine Monumental no sólo servía para que los huixtlecos se divirtieran con las películas de moda. También fue un teatro en donde llegaban las famosas caravanas Corona, o bien las pequeñas obras musicales o de teatro cómico.

Ejemplo de ello fue la obra cómica denominada El Chinito quiere un hijo, en donde actuaban desde luego el famoso actor cómico Chino Herrera; llegó a Huixtla también doña Fela Fábregas, una de las pioneras del teatro en México, madre de Manolo Fábregas. Estuvieron en ese espacio el gran Pedro Infante, el Chicote, y otros artistas más, quienes tuvieron que utilizar el tren para poder llegar a esta tierra.

Cuentan que un día cuando el cine no pudo recibir a la caravana de cantantes, la empresaria, la señora Vallejo quien tenía a su vez el famoso Teatro Blanquita en México, colocó frente a lo que hoy es la paletería Irma un estrado y ahí cantaron los artistas, en ese entonces la chiapaneca Amparo Montes comenzaba a darse a conocer.

Cabe agregar que enfrente del cine se ubicaban un billar, el hotel Central y también a la vuelta de la avenida central una cantina, en donde cada domingo se tenía un lleno, después de ir al cine.

Con el tiempo, se forma un sindicato, el cual en una de sus exigencias sindicales pidió prestaciones económicas que el dueño don Clemente Carrera no pudo solventar, para ese tiempo ya había iniciado funciones el Cine Huixtla. El personal se fue a huelga y el cine cerró definitivamente sus puertas hasta hoy en día.

Posteriormente cuando don Jaime Fernández compra el edificio, por insistencia de su esposa doña Guadalupe Quiñonez de Fernández, quisieron utilizar ese espacio como teatro, incluso se cambió parte de las sillas, que en un tiempo también fueron un problema porque se destapó ahí una gran plaga de pulgas y chinches. Empero, los asuntos políticos de don Jaime y luego su enfermedad impidieron que esto se llevara a cabo. Hoy el cine sirve como bodega, en espera que alguien rescate este edificio público que puede ser de gran valía.




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